PRÁCTICA 2
- Marina Pérez
- 12 nov 2017
- 2 min de lectura
Actualizado: 23 nov 2017
La realización de esta segunda práctica no ha sido compleja, pero a la vez me ha hecho pensar en qué recursos nos permiten crear entornos potenciales de aprendizajes , en cómo darles uso para que la actividad tenga una valor añadido, y así, finalmente, optimizar las herramientas TIC en el aula por tal de evitar el fracaso escolar que sufre el sistema educativo.
Primeramente, he considerado que las aplicaciones y recursos TiC que podemos utilizar en la escuela no hace falta que estén presentadas como aplicaciones de ámbito educativo, sino que cualquier app que nos permita obtener un valor añadido al aprendizaje del alumno será suficiente para considerarla como herramienta didáctica en el aula. Este era el caso del google drive o google Earth, porque aunque no tengan una finalidad educativa, su uso eleva el nivel de aprendizaje, ya sea compartiendo documentos con compañeros o visualizando de una forma menos abstracta como es nuestro planeta.
Seguidamente, en el caso de PowToon, la aplicación que yo he analizado, he observado que aunque la herramienta es atractiva para los niños y es presentada como un recurso para que los alumnos puedan exponer sus trabajos, tampoco considero que tenga un gran valor añadido. Me da la impresión de que en realidad es un substituto de lo que otras aplicaciones o metodologías ofrecen.
Así mismo, aunque permite estructurar y sintetizar el aprendizaje del alumno, realmente su función educativa no sería posible sin el papel del profesor como guía. Es por eso, que para un docente no es solo importante conocer la parte técnica de la aplicación, sino saber que funciones y en qué ámbitos permite que el alumno aprenda de forma más constructiva y significativa.
Por último, es difícil encontrar una aplicación que cumpla todos los requisitos y niveles que convierten una aplicación en un recurso educativo con valor añadido, como por ejemplo son: convertir al alumno en protagonista, permitir una evaluación y feedback constante, personalizar los ritmos educativos a los diferentes tipos de aprendizaje, que permita un aprendizaje cooperativo, que contextualizan todo lo posible el aprendizaje, que motive al alumno, etc. Aún así, los docente tenemos que ser capaces de valorar cada una de estas características y saber localizarlas en los recursos que usamos en el aula.




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